El viaje al centro de la Tierra, en una década
El manto constituye la mayor parte de nuestro planeta. Se extiende desde la parte inferior de la corteza terrestre -de 30 a 60 kilómetros bajo los continentes, pero solo seis kilómetros bajo los océanos- hasta el núcleo por debajo de los 2.890 kilómetros. La idea de perforar el manto nació, curiosamente, en un club de copas para geocientíficos en 1957. Se denominó «proyecto Mohole» y pretendía, patrocinado por una comisión especial de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, perforar la corteza bajo el mar seis kilómetros hasta llegar al manto. Los técnicos realizaron cinco agujeros en la costa de la isla de Guadalupe, en México, pero solo consiguieron alcanzar los 183 metros de profundidad, un tercio del camino por recorrer. El carísimo perforador, que tenía unos diamantes para taladrar la roca, se partió y el proyecto fue abandonado.
Los científicos quieren recuperar el «proyecto Mohole», ya que consideran que una muestra recuperada del manto es «un tesoro comparable a las rocas lunares del Apolo». En los próximos cinco años, se realizarán mediciones en tres localizaciones del Océano Pacífico que podrían ser los lugares donde se lleven a cabo las perforaciones, las costas de Hawai, Baja California y Costa Rica. El proyecto utilizará, posiblemente, una tecnología japonesa llamada Chikyu, y será terriblemente caro, «pero no tanto como lanzar un cohete a la Luna», señalan los investigadores. Sin encuentran los fondos necesarios, están convencidos de que la misión puede comenzar durante esta década y ser completada en quince años. El mes que viene, una expedición será enviada al Pacífico.
«El reto más complejo»
El manto tiene alrededor del 68% de la masa del planeta. Su volumen hace que el conocimiento exacto de su composición sea esencial para la comprensión de cómo se formó la Tierra. Algunas piezas del manto han sido empujadas hasta la superficie de la Tierra durante la formación de montañas tectónicas y otras ha sido expulsadas por los volcanes en erupción. Estas piezas muestran que la capa está compuesta principalmente de rocas peridotitas, ricas en magnesio, y sugieren que la composición del manto varía de un lugar a otro, pero la magnitud de esta variación no está clara. Además, las muestras disponibles han sido químicamente alteradas por los procesos que las trajeron a la superficie o por la exposición al agua de mar, por lo que encontrar el manto intacto sería de gran utilidad. «Perforar el manto es el reto más complejo en la historia de las Ciencias de la Tierra», aseguran los investigadores.


